Lo desconocido genera ansiedad, y cuando se trata de un tratamiento para el cerebro, es natural querer saber exactamente qué va a pasar. Buenas noticias: una sesión de Estimulación Magnética Transcraneal es sorprendentemente sencilla y cómoda. Te la contamos paso a paso.

Antes de empezar: la valoración

Todo comienza con una consulta. El psiquiatra revisa tu historia clínica, tu diagnóstico y tus tratamientos previos para confirmar que la EMT es adecuada para ti y descartar contraindicaciones, como implantes metálicos en la cabeza.

En la primera sesión se determina además tu “umbral motor”: la intensidad mínima necesaria para tu cerebro. Esto permite personalizar el tratamiento.

Paso 1: Te acomodas

Te sientas en un sillón reclinable, parecido al del dentista pero más cómodo. No necesitas ropa especial ni preparación previa: puedes venir directo del trabajo. Permaneces despierto y consciente todo el tiempo.

Paso 2: Se coloca la bobina

El especialista posiciona una bobina sobre tu cuero cabelludo, en el punto exacto calculado para tu caso. La bobina no se inserta ni perfora nada: simplemente se apoya sobre la cabeza.

Paso 3: Comienza la estimulación

Aquí empieza el tratamiento. Sentirás un golpeteo rítmico sobre el cuero cabelludo y escucharás una serie de clics. La mayoría de las personas se acostumbra en pocos minutos. Puedes relajarte, escuchar música o simplemente dejar pasar el tiempo.

Cada sesión dura entre 20 y 40 minutos, según el protocolo indicado.

Paso 4: Retomas tu día

Al terminar, no hay tiempo de recuperación. Puedes conducir, volver al trabajo, estudiar o hacer ejercicio con total normalidad. Esta es una de las grandes ventajas frente a otros procedimientos.

¿Cuántas sesiones necesitaré?

Un ciclo típico para la depresión contempla sesiones de lunes a viernes durante varias semanas. Puede sonar a mucho, pero cada sesión es breve y la constancia es justamente lo que produce resultados. El número exacto se define en tu plan personalizado.

¿Y los efectos secundarios?

La EMT es muy bien tolerada. Lo más común es una molestia o dolor de cabeza leve, sobre todo los primeros días, que suele desaparecer al adaptarse. No causa los efectos sistémicos de muchos medicamentos.

En resumen

Una sesión de EMT es un procedimiento ambulatorio, sin anestesia y sin dolor significativo, que encaja en la rutina diaria. Si tienes dudas sobre cómo sería en tu caso, lo mejor es resolverlas directamente con el especialista antes de empezar.